J. Hatten Carpenter
El hermano J. Hatten Carpenter, quien prestó servicio como registrador en el Templo de Manti, relató un suceso que ocurrió un día en el templo, mientras un patriarca observaba cómo se efectuaban los bautismos por los muertos. El patriarca vio “los espíritus de las personas por quienes se estaba oficiando en la pila bautismal; la ordenanza se hacía por medio de un representante. Allí se encontraban los espíritus esperando que les llegara el turno y, cuando el registrador pronunciaba el nombre de una persona para ser bautizada, el patriarca notaba como se iluminaba con una sonrisa el rostro del espíritu cuyo nombre se había llamado y, dejando atrás a sus compañeros, se colocaba junto al registrador. Allí, veía como el representante se bautizaba por él y luego con una gran alegría reflejada en su cara se alejaba para dar paso al siguiente espíritu que disfrutaría también del mismo privilegio”. Más tarde, el patriarca notó que algunos de los espíritus se veían muy tristes y entonces se dio cuenta de que los obreros del templo habían terminado de efectuar bautismos por ese día. Los espíritus tristes eran los de las personas cuyos bautismos no se efectuarían ese día. El hermano Carpenter dijo: “Con frecuencia pienso en esa experiencia porque muchas veces me siento junto me siento junto a la pila bautismal y digo los nombres de las personas fallecidas para que se efectúen las ordenanzas que significan tanto para ellos” (citado en Joseph Heinerman, Temple Manifestations, [Manti, Utah: Mountain Valley Publishers, 1974], págs. 101–102, véase también The Utah Genealogical and Historical Magazine, 11 [julio de 1920]: 119).

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio